18 abr 2011

Desde la Tribuna: "Maicop, Sensación de vivir"

Pablo Martín. // 

Momento MAICOP

  
Hay momentos que más bien son instantes, suspiros de vida que valen toda una juventud. Después de una jornada maravillosa en Tigre, una ciudad ubicada en el delta de un río, dejarse caer en el tres de regreso a Buenos Aires casi es un acto poético. El bamboleo, el sol del atardecer acariciando nuestros rostros, el crespúsculo anunciando lo que ya concluye y nunca volverá y un paisaje tan decrépito y polifacético que brinda con la melancolía del día y nuestra alegría matizada. Sensaciones, nada más. Quizá solo percibidas por el loco que teclea estas líneas. Pero lo sentí, lo vi, lo viví. Nos notábamos cansados, unos hablaban más que otros, algunos trataban de dormir y otros, aunque querían compartir la aventura de Morfeo, luchaban contra el sueño para vigilar a los que ya habían caído presa del cansancio; y los que no dormíamos: miradas cómplices, sonrisa de entendimiento, caricias que contienen mil palabras o palabras que dicen más de lo que significan. Lector, estoy de acuerdo contigo, no es nada espectacular, no cuento nada, pero lo resume todo: la amistad alcanza tales cuotas que los grandes instantes pueden ocurrir en silencio, pensando en canciones y hablando de poesía con las sonrisas; no es fácil señalar un momento MAICOP cuando el viaje cada vez más se convierte en un constante momento MAICOP.

MAICOP de Oro


María Román: pocas personas disfrutan de la facultad de ver el sol entre las tinieblas. Buenos Aires amanece entre nubes grises y la lluvia inunda las calles, “no vayan a Tigre, estará inundado y no podrán ver nada”, nos dicen en recepción. Todos nos los creemos, menos María, claro, que puede ver el sol en la noche. Nos convence para ir hasta allí y, si luego no podemos hacer nada, pues volvemos. Su fe transforma lo gris en azul. Bajamos del tren, las nubes son un recuerdo, sólo queda su suspiro en forma de brisa. Por no rendirse nunca, por ver la mueca feliz de cada situación y por levantarse con infinita dignidad cada vez que se cae.

1 comentarios:

JJ Nieto 19 de abril de 2011, 11:39  

Muy bonita entrada. Lástima que esos momentos duren tan poco. Suerte que les siguen otros. Que sigan disfrutando y contándonoslo de esta manera.

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